Autoevaluación final de la materia
Al día en que escribo esta reflexión final, puedo dar fe de que el taller
superó todas mis expectativas.
Es horrible repetirse, pero tal como exprese en el primer ejercicio de
autoevaluación, esta materia llegó en un momento en donde me encontraba bastante
frustrado.
Recuerdo también que fue la última materia a la que me anoté para cursar y
la elección de la comisión se dio por una correspondencia de horarios.
Realmente tuve mucha suerte de haberme anotado en esta comisión y la pasé
bastante bien. He charlado con otros compañeros en otras asignaturas y la gran
mayoría me hablaba de esta materia como un sufrimiento. No logro tomar
dimensión de la suerte que tuve con esta comisión y cátedra.
Más allá de las actividades, que podían ser más o menos dificultosas, lo
mejor de asistir al taller era la clase.
El profesor Santiago dedicaba mucho tiempo a su materia, pensaba
constantemente en nuevas formas de integración y mejor interacción con las
actividades. Lo que más lo distingue de otros profesores que he tenido en este
año reside en la capacidad de administrar grupos.
Casi todas las personas con las que he conversado coinciden en que
disfrutan asistir a taller y en la forma en que se desarrollan las clases. No
hace falta explicar todos los textos o pensar que estás dando la mejor clase
del mundo, si después los alumnos no te siguen en el ritmo. En las demás
materias, las clases eran bastante esquemáticas y los docentes veían a sus
alumnos como un número. En esta materia, siempre la comunicación peso por sobre
otra cosa.
Quizá no sea el mejor profesor, pero sabe gerenciar grupos y eso es muy
importante. Santiago Castellano es como un Carlo Ancelotti de la docencia. Por algo también es bastante valorado por
todos los demás estudiantes.
Disfruté leyendo los escritos de mis demás compañeros y amigos, a pesar de
sufrir con la lectura de mis propios escritos. En lo que se refiere a la
escritura, modifique bastante mi redacción. Ya escribía previamente antes del
taller, pero no con tanta regularidad.
Haber asistido a un colegio de comunicación, me permitió estar todo el
tiempo o casi todo el tiempo, teniendo que revisar y corregir textos para
trabajos, monografías o demás investigaciones. Como también cuando tuve una
pequeña labor como editor de textos en un portal web, durante el año pasado. En
ese aspecto no tenía problemas, aunque si descuidaba bastante la narración de
los mismos.
Rescato también que conté con la suerte de que la mayoría de los cuentos
que se analizaron, había podido leerlos con anterioridad. Tanto "Esa
Mujer" de Walsh como los cuentos de Borges los leí en la secundaria,
por lo que los tenía bastante frescos. Lo
mismo con el cuento de Salinger. No lo leí necesariamente para la secundaria,
pero es un autor que tengo siempre presente y particularmente "El Hombre que ríe" lo había
leído el año pasado.
Seguramente a la hora de pensar en un balance final pese más lo emocional
que otra cosa, pero no exagero al decir que taller de expresión fue la materia
que más me gustó en todo el año. Si en los próximos años, sigo cursando la
carrera y me va relativamente bien tanto el área laboral como académica, seguro
recuerde al espacio de taller de expresión con bastante nostalgia.
Es una materia que me hace acordar mucho a mi colegio, a las cosas que
hacía con mis amigos, a los pensamientos de mis amigas mayores que yo durante
la secundaria y a los cuadernos de recortes que realizaba en la casa de mi
abuela.
Pero seguramente lo que más me dejara con nostalgia de taller sea el buen
aire que se respiraba dentro del aula y la buena relación entre los compañeros.
Era muy bueno saber que cada miércoles o cada tantos miércoles, asistía a una
clase en donde la pasaba bien. Eso es algo inobjetable y se puede corroborar
fácilmente con cada uno de los estudiantes.
No tengo la certeza precisa de que escribió cada estudiante en esta
actividad, pero estoy un 90% seguro de que destacaron las mismas cosas que yo.
O hasta incluso más.
Recomendaría ampliamente esta materia y esta cátedra a futuros ingresantes
de la carrera. Sin ninguna duda.
Ojalá en el futuro, pueda utilizar esta carpeta como una cápsula del
tiempo, y que mi futuro yo evalúe mi trabajo. Saber si pienso lo mismo, que
cosas hubiera modificado y si continúo con los mismos objetivos.
Así es como me desearía recordar al taller y espero que así sea


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