Respuesta a la segunda carta recibida por Vincent Van Gogh

 





Querido Vincent:

Es un antipático placer recibir nuevamente una carta tuya. Realmente no estaba en mis planes tener que lidiar con una nueva insistencia tuya.

Entiendo tu visión artística y que quieras realizar una pintura de mi enorme obra, pero, ínsito en que no es del todo necesario. “Si quieres conocer a una persona, no le preguntes lo que piensa sino lo que ama.” Es una frase que escribiste en la anterior carta, realmente me pareció una gentil descortesía. ¡Si no me dices no me doy cuenta!

No es que no comulgue con el significado en sí de las palabras, sino que confundes las peras con las manzanas. Tal vez meteré tus opiniones en mi cuenta bancaria, para ver si en algunos años me generan algún tipo de interés. La verdad que eres un genio.

Podría darte un ejemplo enorme de porque tu obra no funcionaría con mi música. Piensa en el retrato de principios del siglo 19, el pintor Jacques-Louis David compuso un retrato más que imborrable del líder Napoleón, "Napoleón cruzando los Alpes".

David era un fanático de la precisión (odiaba el anacronismo en la pintura), pero su Napoleón era una caricatura heroica e irrealista. Napoleón cruzó los Alpes con un enorme ejército a remolque, realizando una obra maestra estratégica al atravesar su difícil terreno. Eso significaba que habría usado una mula, no un hermoso corcel. Ahí te das cuenta como la pintura puede entorpecer la realidad tangible y eso que estoy hablando sobre un artista más grande como lo es David. Imagínate si vos hubieses retratado a Napoleón, lo hubiese subido a un tejado o lo hubieses pintado de la forma más rara posible, con tus extraños colores y formas.

Piénsalo de esta forma: No soy el artista indicado para tu obra, tal vez podrían ir mejor con tu estilo músicos de la talla de los Beatles o Los Rolling Stones. Es una música callada que va más con tu estilo pictórico, producen un silencio ensordecedor tan grande como tu obra.  Pero no sé de qué forma puede hacerte llegar esos discos porque no son de tu tiempo. Supongo que te los tendría que enviar por un buzón - máquina del tiempo, aunque ni siquiera sé cómo me conoces y como recibes mis cartas.

Hasta comienzo a sospechar que no estoy conversando con el verdadero Vincent Van Gogh, si ese es el caso, te felicito, lograste engañarme. Sera una triste alegría dejar de conversar con tu persona. De cualquier forma, lo que has logrado es enorme. Las grandes personas se reconocen en los pequeños detalles.

Saluda atentamente, John Coltrane. 



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