Reseña Individual
Los
cuentos de Alejandra Kamiya (Argentina, 1966) se comenzaron a publicar a partir
de 2008 en diversas antologías como Los que vienen y los que se van: historias
de inmigrantes y emigrantes en la Argentina (2008), Por favor, sea breve (2009)
y Los restos del secreto y otros cuentos (2012). Pero fue en 2015 y 2019 cuando
aparecieron los dos libros de cuentos propios que le dieron mayor
reconocimiento y difusión: Los árboles caídos también son el bosque y El sol
mueve la sombra de las cosas quietas, respectivamente.
En
el presente número del suplemento cultural de la revista Caras, me detendré a
reseñar cinco grandes cuentos que componen la obra de la autora. Los cuentos
elegidos son los siguientes: "Antes de la helada", "Los
Nombres", "El pañuelo y el viento", "Partir" y
"Tan breves como un trébol".
En dicha
selección, podemos encontrar elementos en común que permiten ordenar la obra de
la autora. La naturaleza, la muerte, las anécdotas, las historias cotidianas,
la nostalgia, la familia y lo no dicho. A su vez, en la gran mayoría de estos
cuentos seleccionados se ven diferentes recursos, tanto narrativos como
recursos para generar clima en la lectura. Es así como muchas veces despliega
una escritura sencilla y en otros casos es más detallista. Con respecto a la
narración, varía respecto al registro propio del cuento, puede variar la
temporalidad o el punto de vista.
De
los cuentos seleccionados, comenzaré por "Los Nombres". "Los
nombres” comienza con un hermano que deja la casa y nunca más se habla en esa familia,
de él. Su hermana crece –una mujer ya– y lo busca. En "Los Nombres",
la autora se interesa por la construcción de la identidad o cómo construye su
propia historia de vida, a partir de descubrir los secretos y la identidad de
su hermano. Es muy interesante pensar dentro del cuento a que personajes les
asigna un "nombre" y a cuáles no (el padre y la madre, por ejemplo).
Parece que quienes tienen un "nombre" en la historia son para
aquellos personajes que le provocan misterio y cercanía, quienes le producen
indiferencia no son mencionados. Asimismo,
la protagonista del cuento, amante de los rompecabezas, se esfuerza por
completar un vacío rompecabezas de su familia y hasta no completarlo, no puede
sentirse satisfecha.
Es
muy destacable cómo la autora plantea de manera muy inteligente que pudo haber
existido una violación por parte de ese hermano, pero no utiliza esa palabra ni
otra similar en ningún momento, de lo contrario, el cuento sería más explícito
y perdería su sentido. Solamente al final del mismo, se deja entrever que pudo
haber sucedido con el hermano "sin nombre".
No
es el único cuento en dónde no queda explícito el problema del cuento. Lo mismo
suele ocurrir en "El Pañuelo y el viento". En el mismo, primos, Juan y Lala, regresan a la estancia familiar
después de muchos años, a pasar unos días de descanso, pero también a
reencontrarse y a redescubrirse. La autora busca que sus protagonistas se
reencuentren y vuelvan al momento en que eran jóvenes. A partir de ese
reencuentro, se revelan todos los sentimientos y expresiones que no llegaron a
decirse en su juventud, mientras recorren los lugares y realizan actividades de
su infancia.
Justamente,
podría llegar a interpretarse que el pañuelo de Lala es una forma de tapar el
pasado y poder afrontar su presente, de esta forma Juan buscará de cualquier
forma que su pañuelo se levante y poder conversar con la mujer que antes conocía.
Al igual que en otros cuentos de la autora, está muy presente el tema de la nostalgia, lo no dicho,
los sentimientos encontrados y reprimidos, cómo también la búsqueda constante
de que los personajes rellenen los huecos de su propia historia.
En
"Antes de la helada" la autora vuelve a poner en escena los temas que
más le interesan: la nostalgia, el paso del tiempo, el reencuentro y la
simpleza de lo cotidiano; pero a diferencia de los demás cuentos, está narrado
de una manera diferente: con historias cruzadas que desembocan en un mismo
espacio.
Así
como también hay un intercambio generacional muy interesante entre Elida y Lorenzo
(la pareja de ancianos) con los demás personajes, que no significa que
necesariamente se vayan a cruzar, pero el lector hace el ejercicio de cruzar
sus vivencias. La autora permite este ejercicio a partir de diferentes puntos
de vista en la historia: ya sea el de la pareja de ancianos o el de Óscar y
Chano o de González y Vicente. Todos personajes que están en un momento de su
vida en donde están semi atravesados por la muerte o una muerte en particular,
sin importar la edad que posean. Podría llegar a leerse la "helada"
como la llegada del invierno, tragedia y muerte.
Posiblemente,
este cuento sea el más predecible de la autora, en cuanto a los diálogos y las
situaciones, pero eso no impide que no se relacione con la totalidad de la
obra.
"Tan
Breve como un trébol" es el cuento más corto de este corpus y nuevamente
está relacionado con la muerte, aunque en este caso de una forma más banal. Se
toma a la muerte de un animal desde la anécdota y la ingenuidad de los niños,
guiados por quién se cree que es una sabia madre, pero que duda todo el tiempo.
Diferente
es el tratamiento que recibe otro de sus cuentos. "Partir" comienza
desde un nacimiento, el nacimiento del hijo de la protagonista del cuento. La
autora realiza un recorrido inteligente y en vez de prestarle atención a la
narración del nacimiento en sí, se concentra en los pensamientos y recuerdos de
la embarazada (ya sea en su infancia como en su relación con los adultos y sus
padres). Corre el foco principal del cuento y vuelve a llevar el desarrollo
hacia un terreno introspectivo, más acordé con su obra. Lo importante no es el
desenlace del cuento en si porque sabemos que el bebé nacerá, sino todo lo que
la embarazada atravesó para llegar a ese momento.
Utiliza
el nacimiento de una vida, para realizar catarsis de otra vida. El nombre del
cuento "Partir" puede hacer referencia al bebé, al alejamiento de sus
padres o a todas las experiencias de las que la protagonista se desprende.
Es
así como en esta selección de cuentos podemos leer lo mejor de la autora y el
mejor despliegue narrativa que se nos pueda ocurrir. Si bien la autora suele
trabajar con los mismos temas en su obra, el tratamiento es diferente en cada
cuento. Así como también, no sería lo mismo si estos cuentos fuesen escritos
por otro autor, el detenimiento en la descripción sería totalmente distinto.
Lo
más destacable de toda esta selección de cuentos es la simpleza con la que
aborda temas tan profundos y que estos no resulten pesados.
Estaré
atento a las nuevas historias que Kamiya quiera contarnos.


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